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07 Noviembre 2013

Ante las amenazas, acciones colectivas: Recicladores versus energía sucia e incineración

Ante las amenazas, acciones colectivas: Recicladores versus energía sucia e incineración

Autora: Magdalena Donoso

Coordinadora Latinoamericana Alianza Global por Alternativas a la Incineración GAIA

 

En los últimos 30 años, la generación de residuos per cápita en América Latina ha aumentado de 0,2 – 0,5 kg/día a 0,5 –1,00 kg día, mientras el porcentaje de residuos húmedos se ha reducido en forma notoria (actualmente de alrededor de un 50%), aumentando las cantidades de plásticos, aluminio, papel, cartón, cajas de empaques y materiales peligrosos.

Esta situación, acentuada por una rápida urbanización y migración hacia la ciudad, ha evidenciado la falta de sistemas apropiados para el manejo de los residuos sólidos municipales.

Desafortunadamente, en la mayoría de los casos, la debilidad de las instituciones ambientales y de la legislación relacionada, junto con la presión de las corporaciones industriales del sector de los residuos, han propiciado una creciente promoción de la incineración en diversas ciudades y localidades de nuestro continente latinoamericano.

La incineración de residuos, promovida como tecnología “limpia”, origina nuevos problemas ambientales y sanitarios y es extremadamente cara en equipamiento, implementación y mantención. Aun más, en los países donde existe como parte del sistema de gestión de residuos, los incineradores desincentivan gravemente el desarrollo de programas de recuperación, reciclaje y compostaje, ya que requieren de gran cantidad de toneladas de estos residuos para mantenerse funcionando. Precisamente, los materiales reciclables son los más atractivos para las incineradoras por su mayor poder calorífico.

Hoy, corporaciones y empresas consultoras provenientes principalmente de América del Norte y Europa, muchas de ellas de origen turbio y sin la experiencia que dicen tener, están llevando a cabo una agresiva campaña de promoción de proyectos de incineración de residuos, mediante tecnologías como gasificación y pirólisis que prácticamente no han sido probadas en el mundo.

Incineración y Energía Sucia

El fomento de la incineración y la política de privatización del manejo de los residuos que la acompaña, ha creado una nueva trinchera de lucha por la justicia ambiental, donde ciudadanos, organizaciones, comunidades afectadas y los más excluidos -los recicladores- han iniciado un movimiento de resistencia contra esa industria y sus estrategias para intervenir, según sus intereses, las políticas sobre manejo de los residuos en la región. En GAIA tenemos la convicción de que ellos podrán detener la tendencia señalada.

Como parte de esa tarea, y con el objetivo de usar el poder de la acción colectiva para presentar nuestras demandas inmediatas por sistemas energéticos democráticos, públicos y renovables para las personas y comunidades, el 8 de noviembre de 2013, celebramos la decimotercera versión del Día Mundial de Acción contra la Incineración de Residuos y por Basura Cero. Este año es muy particular porque la actividad se enmarca en el Mes Mundial de Acciones en cuanto a Energía. ¿Por qué este día se hace parte de una actividad relacionada con la energía? Porque quemar residuos es incineración y ha sido maquillado de verde por la industria de los plásticos, el cemento y las industrias tradicionales de gestión de residuos como "limpio" y "renovable", "residuos para energía", cuando, en realidad, nada podría estar más lejos de la verdad.

Acciones en todo el mundo están poniendo de relieve una solución alternativa clara: en lugar de quemar la basura, ciudades de todo el mundo están trabajando hacia la meta alcanzable y sostenible de Basura Cero. La reducción, la reutilización, el reciclaje y el compostaje crean medios de vida, ahorran dinero y protegen el medio ambiente y la salud pública. En conjunto, estas estrategias prácticas, de abajo hacia arriba, también ofrecen algunas de las mejores soluciones urbanas descentralizadas para reducir la contaminación del ambiente y la conservación de energía y recursos naturales.

En América Latina la población recicladora se torna fundamental en esta tarea, y es por eso que entre los grandes movimientos anti incineración de nuestra región se encuentran los recicladores organizados. Ellos saben que energía sucia, incineración, privatización de la gestión, desincentivo del reciclaje y pérdida de medios de vida son parte de un mismo paquete que es necesario desbancar.